Volver a viajar después del coronavirus: Mejores destinos

Playas en México

Ya arrancó este 2021 y con él las ganas de viajar son más fuertes. Muchos comenzamos a revisar los precios de los tiquetes, hoteles y planificar hacia qué destino irnos. Apenas después de un año entero de confinamiento empezamos a entender las nuevas dinámicas de cada país y aeropuerto en cuanto a protocolos se refiere. 

 

Hace poco National Geographic sacó una lista de lugares atemporales que muy seguramente son las mejores opciones para viajar después de que el coronavirus pase. Esta se divide en cuatro categorías: Sostenibilidad, Cultura e historia, Naturaleza y Aventura. Así que hemos realizado un top 8 de esta lista. ¡Empecemos!

 

a) Sostenibilidad

  1. Alónnisos, Grecia

Conocido como “El Partenón de los naufragios”, Ubicado bajo la superficie del Parque Nacional Marino de Alónnisos, se cree que este sitio resguarda la carga de una gran barcaza ateniense que se hundió en el siglo v a.C. Los restos del Peristera se inauguraron hace poco como el primer museo subacuático accesible para los buceadores recreativos en Grecia. Limitar la actividad humana en este parque de 2261 kilómetros cuadrados, establecido en 1992 principalmente para salvar a la foca monje del Mediterráneo, en peligro de extinción

Para explorar el museo sumergido es necesario saber bucear a profundidades de 20 metros. O también, puedes visitar el centro de información en la pequeña isla de Alónissos y emprende un recorrido de realidad virtual por los restos del naufragio sin necesidad de sumergirte.

  1. Nueva Caledonia, Francia

Imagina ver ballenas jorobadas, tortugas verdes y dugongos que nadan en las acogedoras aguas de Nueva Caledonia, un territorio francés que comprende un grupo de islas en el suroeste del Pacífico, a unos 1448 kilómetros de la costa este de Australia.

Estas islas están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad en 2008, resulta que las lagunas de Nueva Caledonia son uno de los sistemas arrecifales más extensos del mundo, con más de 9.000 especies marinas. Allí vas puedes encontrar el  Parque Natural del Mar del Coral, con cerca de 1300000 kilómetros cuadrados.

b) Cultura e historia

  1. Nuevo México, Estados Unidos

En Nuevo México, se encuentra Indian Pueblo Cultural Center (IPCC), conocido los distintos derrumbamientos a los monumentos de los opresores españoles que llegaron en 1680 y conquistaron estas tierras indígenas. Una historia que va de norte a sur de este continente americano. Hoy en día esas rebeliones indígenas asegurar la conservación de la cultura y de las costumbres de estos pueblos. 

En esta región se encuentra el legado de 19 pueblos y ha sido declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Un lugar que sin duda para antropólogos y amantes de la historia es ideal.

 

  1. Vitoria-Gasteiz, País Vasco, España

Esta ciudad es conocida como Gasteiz, un lugar que fue un punto clave en historia del comercio y la cultural, pues su ubicación lo deja en medio de la ruta comercial que conectaba el reino medieval y el norte de Europa.

En este 2021 aún siguen con la tradición de acoger las influencias externas, pues recibe a varios artistas de jazz como el trompetista Wynton Marsalis, cuya Vitoria Suite rinde homenaje a la ciudad durante el Festival Internacional de Jazz de Vitoria-Gasteiz que se celebra cada julio. 

Una estatua de bronce en honor a Marsalis decora el parque La Florida, el pulmón verde de Vitoria y parte de un anillo de parques que brinda a los residentes más metros cuadrados de espacio verde per cápita que cualquier otra metrópoli española.

También está el parque La Florida, que prácticamente es el pulmón de Vitoria, esta ciudad hace varios esfuerzos de conservación de la naturaleza urbana, además hace una apuesta por el transporte sostenible (gran parte de la población viaja en bicicleta o tranvía), todo esto le han valido a Vitoria-Gasteiz el título de Capital Verde Europea en 2012.

Si vas puedes ir a la majestuosidad gótica de la catedral de Santa María corona una colina que domina el barrio centenario. En las calles, que llevan los nombres de cofradías de artesanos medievales, los lugareños abarrotan bares y restaurantes para probar la versión vasca de las tapas conocida como pintxo.

c) Naturaleza

  1. Isla de Lord Howe, Australia

Lord Howe, una pequeña isla en el mar de Tasmania, se mantuvo libre de humanos hasta el siglo XVIII. Al día de hoy apenas se permite la entrada a 400 visitantes, lo que ayuda a proteger uno de los ecosistemas más aislados que los lugareños lo llaman “el último de los paraísos”.

Howe es la más grande de una cadena de islas, resultado de la erupción de un volcán submarino hace millones de años y el cual es el hogar de  500 especies de peces y diferentes animales marinos  como las tortugas. 

Allí se lleva a cabo el programa Protecting Paradise, que cuenta con ayuda de voluntarios de la comunidad, así como con tecnología para eliminar especies invasoras (roedores, recientemente) y proteger las endémicas como el insecto palo.

       6. Columbia Británica, Canadá

La provincia más occidental de Canadá, Columbia Británica,  tiene más de 200 naciones. Con una historia indígena que se remonta unos 10.000 años atrás, esta provincia es un lugar perfecto para embarcarse en auténticas experiencias de viaje autóctonas organizadas por inuits y métis, dos de las comunidades originarias.  Un lugar perfecto para que niños y adultos aprendamos en torno a la apropiación cultural y los estereotipos raciales.

Vancouver y su isla se encuentran entre los sitios más favorables para que las familias aprendan sobre la cultura indígena: por sí sola, la isla tiene más de 45 primeras naciones, mientras que la ciudad ofrece algunas opciones para los niños como el paseo Árboles Parlantes que realiza Talaysay Tours en el Parque Stanley, el parque urbano más grande del país y uno de los más extensos en América del Norte.

En el recorrido de 90 minutos por el bosque, los embajadores culturales de los pueblos squamish y shíshálh comparten el conocimiento transmitido de generación en generación para ayudar a los visitantes a comprender cómo las personas de las primeras naciones al sur de Columbia Británica utilizan la tierra para obtener alimento, medicina y tecnología. 

d) Aventura

7. Sendero Waitukubuli, Dominica

Las montañas erosionadas que están en la espina dorsal de Dominica  han formado  un escudo natural que protegió a esta isla del Caribe oriental de intrusiones coloniales y el desarrollo desmedido; los nativos kalinagos la llamaron Waitukubuli (“alto es su cuerpo”).

Lo que el imponente terreno volcánico de Dominica es algo único, pero que ha sido afectado por el paso de huracanes  como María, que en septiembre de 2017 impactó directo en esta isla, causando deslaves catastróficos y dañando de manera crítica casi todas las estructuras artificiales.

Tras el huracán, los residentes reconstruyeron y el gobierno decidió hacer de Dominica la primera nación del mundo resistente al clima. El programa Ciudadanía por Inversión, que otorga a los extranjeros la ciudadanía legal por contribuciones a partir de 100.000 dólares, financia proyectos transformadores mientras que el turismo de aventura impulsa la resiliencia climática, al crear empleos y un incentivo económico para restaurar y proteger el lado silvestre de Dominica.

8. Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

A lo largo de la ribera turquesa del Lago Argentino, el pueblo de El Calafate recibe su nombre de la planta espinosa cuyas bayas sirven para infusionar cócteles y cervezas regionales. Pero la localidad se ha situado en el mapa turístico como la puerta de entrada al reino de los hielos gracias a su cercanía con el Parque Nacional Los Glaciares, al sur de la Patagonia argentina.

Cerca de la frontera con Chile, el parque de 7269 kilómetros cuadrados abarca bosques subantárticos que preservan el hábitat de especies como el huemul, el ñandú, el cóndor, el guanaco y el arbusto del calafate. Sin embargo, sus principales atractivos son los cerca de 300 glaciares que cubren casi la mitad de su superficie. El glaciar Perito Moreno, el más popular y accesible, con cinco kilómetros de ancho, se encuentra a casi 60 metros sobre la superficie del Lago Argentino.

Allí, enormes masas de hielo se desprenden de manera espectacular con rugidos estruendosos. Este desierto helado es parte del Campo de Hielo Patagónico Sur, la tercera extensión de hielo continental más grande del orbe después de Antártida y Groenlandia. Luego de explorar los gélidos confines de la Tierra, los visitantes regresan a una embarcación que los espera en el lago para celebrar sus aventuras con un whisky con trozos de hielo glacial.

 

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